domingo, 4 de diciembre de 2016

Actividad Final - Módulo IV: Caso 2



 Teniendo en cuenta el análisis realizado en la actividad anterior, en esta nueva entrada se va a contextualizar el caso en un centro escolar y las medidas llevadas a cabo por el centro para este caso.

Se trata de una situación de acoso escolar de tipo activo que sufre una niña de 11 años, la cual es rechazada por una amplia mayoría de la clase (21 alumnos sobre 28). Existen numerosos testigos que han presenciado situaciones de acoso hacia su compañera. Son conscientes de la situación, pero manifiestan que se trata de una niña inquieta e inestable emocionalmente. Por otra parte, la niña acosada manifiesta que no tiene amigos y que lleva bastante tiempo viviendo esta situación. Por tanto y ante estas premisas, se realiza un plan de intervención por parte del centro.

Ese plan de intervención será diferente para cada tipo y contexto escolar donde se produzca esta situación de acoso. Por ello, hay que precisar las características y el contexto del centro.

El centro escolar donde se da este caso de acoso es de titularidad pública y de línea dos. Se sitúa en un municipio de la zona sur de la Comunidad de Madrid  con un nivel económico y sociocultural medio-bajo. Destacar que la mayoría de los alumnos/as del centro tiene su origen en el extranjero, sobre todo de África y América del Sur. El colegio participa en el programa bilingüe y la jornada es intensiva.

En cuanto a los recursos Humanos, el centro cuenta con una media de 400 alumnos/as cada año repartidos entre la etapa de Infantil y Primaria. El profesorado cuenta con especialistas de Primaria, Música, Inglés-bilingüe, Religión, Educación Física y profesores de Pedagogía terapéutica y de audición de Lenguaje. Destacar que la labor de todos estos profesionales es muy importante especialmente con los alumnos con necesidades educativas especiales (25 alumnos/as).

Por otra parte, los recursos materiales con los que cuenta el centro están a disposición de toda la comunidad educativa, como son las propias aulas para cada grupo, biblioteca, sala de audiciones y teatro, sala de psicomotricidad, comedor escolar, sala de informática, aula de inglés. Fuera del edificio principal, centro dispone de diversos patios (uno de ellos con arenero), recreaciones (columpio), pistas deportivas (balonmano, baloncesto, voleibol), un gimnasio cubierto y un pequeño huerto.

Además de situar el caso en un contexto específico de centro, es muy importante saber cómo el centro contempla y organiza la convivencia en el mismo. Para ello, desarrollaremos varios puntos  del Plan de Convivencia del Centro.

Dicho plan contempla que en los casos que se produzcan premisas como las que hemos citado al inicio, se debe iniciar un protocolo de intervención que consiste en contactar en primer lugar con el equipo directivo y el equipo de orientación del centro. Posteriormente, deberá de ser informada la comisión de convivencia y el claustro de profesores para llevar a cabo las medidas correspondientes.

Dentro del plan de convivencia del centro, destacan una serie de puntos a tener en cuenta:

-Actividades que fomentan un buen clima de convivencia en el centro.

-Actuaciones que fomenten la resolución pacífica de los posibles conflictos, haciendo hincapié en la prevención de la violencia racista y de posibles problemáticas relacionadas con la violencia de género y la homofobia. Fomentándose la igualdad y la no-discriminación. Dentro de este apartado es de vital importancia la inestimable función de los alumnos ayudantes.

-Normas de convivencia, de obligado cumplimiento para toda la comunidad educativa.
- Medidas correctoras y sancionadoras aplicables en caso de incumplimiento o si la situación lo requiere oportuno. 



El plan de convivencia será revisado y actualizado anualmente al igual  que el Reglamento de Régimen Interior. En el plan de Acción tutorial se muestran de modo más específico las actividades y programas del plan de convivencia.



En la carta de convivencia del centro se vislumbra de modo muy claro el espíritu igualitario del mismo. He aquí algunas de sus premisas:

a) Tolerancia y respeto mutuo entre todos. Respeto de la interculturalidad.

b) Fomento constante de valores como solidaridad, cooperación, respeto e igualdad.

c) Búsqueda del desarrollo de la personalidad del alumnado y la adquisición de conocimientos, así como el necesario equilibrio entre ambos objetivos.

d) Establecer un clima donde  el gusto por el aprendizaje sea compatible con el esfuerzo necesario y donde el alumnado comprenda que sus límites están situados en el respeto a los demás.

e) Que el proceso educativo pretende  la búsqueda de la identidad propia de cada individuo, y que ésta debe ser a su vez exponente de una diversidad enriquecedora.

f) Identidad, respecto al propio sexo, con respeto absoluto  a los demás , pues concebimos una sociedad en la que mujeres y hombres  tengan los mismos derechos, obligaciones y posibilidades, y una escuela  donde  la  realidad  de  la  no  discriminación,  se  convierta  en  una experiencia  vivida.

g) Identidad, como miembros de una sociedad que conoce y valora sus raíces, pero que se proyecta hacia el futuro, integrándose en una dimensión más amplia, que nos haga sentir que todos formamos parte de un mundo en el que todos debemos ser iguales y solidarios.

Todas estas premisas se trabajan de modo flexible y siempre dejando una puerta abierta a la innovación.



Teniendo en cuenta los planes del centro citados anteriormente, las características y contexto del centro y la información recogida sobre el caso de acoso, se realizará una intervención acorde con los principios del centro y el caso el sí.

Primeramente, la intervención con la alumna consistirá en una entrevista con el fin de recopilar nueva información, ya que se había elaborado un autoinforme con anterioridad.

También sería conveniente mantener una tutoría con los familiares de la víctima para informarles de la situación y de las medidas que se van a llevar a cabo para evitar que siga existiendo acoso. También sería oportuno conocer el punto de vista de la familia y los nuevos datos que nos pueda proporcionar. Respecto a la alumna, el tutor con la ayuda del equipo de orientación, deberá poner en marcha un programa de mejora emocional para que la alumna aprenda a controlar sus emociones y sus impulsos así como mejorar sus habilidades sociales. En lo referente a la distribución de la clasesituaremos a la alumna en una posición cercana a dos de los posibles alumnos prosociales (de los cuales hablaremos unas líneas más abajo) y cercana al compañero de mesa con el que se siente bien, con el fin de que esté tranquila durante las clases y nadie la moleste.

Por otro lado, nos centramos en la intervención con el grupo de clase. Realizaremos sesiones de tutoría donde hablaremos abiertamente del asunto y realizaremos debates y dinámicas de grupo para mejorar las relaciones dentro de la clase.

Un buen modo de frenar la situación de acoso es la ayuda entre iguales. La ayuda entre iguales rompe las dinámicas de aislamiento social de la víctima y reestructura el grupo de clase. Con este motivo y con el beneplácito del equipo directivo, claustro y consejo escolar introduciremos en la clase un programa de ayuda entre iguales en el que serán seleccionados como ayudantes algunos de los alumnos con perfil prosocial de la clase (siempre y cuando quieran serlo voluntariamente).

El tutor con la ayuda del orientador debe encargarse primero de hablar con los alumnos seleccionados  e informarles de sus funciones, proporcionándoles un cierto grado de formación antes de comenzar con el programa (ayudarles a identificar problemas, generar propuestas y evaluarlas, escoger las mejores soluciones, tomar acuerdos, planificar y decidir un seguimiento).Todo esto siempre contará con la supervisión y ayuda del propio tutor. Algunas de las funciones de los ayudantes dentro de la clase serían las de ejercer como mediadores e intermediarios en los conflictos, brindar su apoyo a alumnos tristes o decaídos, ayudar a compañeros cuando alguien les falte al respeto y que necesiten ser escuchados con total confidencialidad.

Hablando en términos más generales, si quiere implementarse un equipo de alumnos ayudantes a nivel de centro, será el profesor impulsor del proyecto el que informe al resto del claustro y al equipo directivo. Las familias deben ser informadas sobre el proyecto y los numerosos beneficios que reporta.

En el centro se llevará a cabo una campaña publicitaria para despertar el interés de los alumnos y una vez constituida la comisión de alumnos ayudantes previamente formados, estos pasaran por las aulas dando charlas para informar detalladamente de la puesta en marcha del programa. Para facilitar que el resto de alumnos del centro reconozcan a “los alumnos amigos” podría colocarse un cartel informativo con la foto y nombre de los mismos en espacios comunes como pueden ser los pasillos o el hall. Es muy conveniente por otro lado que estos alumnos tuvieran un espacio o aula donde pudieran reunirse o pudieran dirigirse los alumnos con problemas para comunicarse con ellos.

Cualquier posible víctima de acoso podría solicitarles su ayuda a través de varias vías: personalmente  o por escrito a través de un buzón habilitado para tal fin o incluso por correo electrónico. La información siempre sería tratada de modo confidencial.

A continuación, se realiza una intervención a nivel familiar. Sería de vital importancia mantener tutorías con las familias de los presuntos acosadores e informarles de lo que está ocurriendo en la clase. Es muy importante que las familias puedan involucrarse y frenar este tipo de conductas agresivas desde casa.

Con los acosadores y contando nuevamente con la ayuda del equipo de orientación, sería necesario llevar a cabo un programa de rehabilitación de aspectos emocionales, con el fin de que estos desarrollen su empatía, se conozcan mejor así mismos y aprendan a desarrollar las habilidades sociales y estrategias alternativas a la agresión verbal o física. Tampoco hay que olvidar que si es necesario, habría que tomar las medidas sancionadoras oportunas contempladas en el reglamento de régimen interno.



Tal y como se ha mencionado anteriormente aparte de las entrevistas mantenidas para recabar información e impresiones, las familias deberán ser informadas de aquellos proyectos que se lleven a cabo en el centro para prevenir y combatir los conflictos entre iguales.

También se ofertará un taller mensual de escuela para padres.



Dentro de estos proyectos, el centro realiza dos de ellos que tienen como objetivos principales la mejora de la convivencia. Estos proyectos son  “Jugamos juntos en el patio” y MUS-E:


“Jugamos juntos en el patio”

Durante este curso se ha empezado a implementar un programa de juegos en el recreo, con la función de recuperar algunos juegos tradicionales y fomentar la integración y cooperación de todos los alumnos, teniendo en cuenta por otro lado el elevado número de alumnos con necesidades educativas especiales.

El proyecto fue propuesto por el profesor de educación terapéutica con la ayuda de los especialistas de Educación Física y avalado por todo el claustro de profesores.

Durante la hora del recreo habrá una zona específica donde se llevarán a cabo estos juegos. El profesor que esté destinado ese día a esa zona de recreo será el encargado de supervisar los juegos y actividades y el correcto cumplimiento de las mismas. Para ayudarle en esta labor contará con dos alumnos ayudantes de sexto que también se encargarán de controlar estas actividades y velar por el respeto entre todos los participantes y por el respeto hacia los materiales empleados.

Hay establecido un turno para que los diferentes grupos de alumnos disfruten de estos juegos en días diferentes de la semana. Los alumnos ayudantes serán los encargados de sacar y recoger los materiales de los mismos.



“Proyecto MUS-E”

A nivel general de centro, se está llevando a cabo el proyecto MUS-E en todos los niveles de primaria. A partir del próximo curso comenzará a introducirse también este programa en los cursos de educación infantil.

El objetivo de este innovador programa es el de lograr la integración educativa y social a través de las artes. Gracias a las artes las actitudes insolidarias se transforman en respeto, los conflictos y las diferencias en diálogo, ayudando al encuentro y la inclusión.

El programa se lleva a cabo partiendo de un trabajo colaborativo y coordinado entre los profesores, los artistas del proyecto, el coordinador del programa y el equipo directivo del centro.

El trabajo se realiza de modo quincenal (una sesión por grupo) a través de talleres sobre las diferentes disciplinas artísticas (en concreto este año hemos elegido la disciplina de la fotografía) impartidos por especialistas con una gran formación artística y experiencia pedagógica. 

Con este programa se hace hincapié en la importancia del diálogo y la interacción entre las diferentes culturas así como desarrollo de la creatividad y la imaginación. Además ayuda a reforzar la autoestima del alumnado, facilita la canalización de sus emociones y por otro lado sirven para que mejoren su visión del entorno escolar y dispongan de los recursos necesarios para incorporarse a la vida social activa con plenos derechos.






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