Teniendo en cuenta el
análisis realizado en la actividad anterior, en esta nueva entrada se va a
contextualizar el caso en un centro escolar y las medidas llevadas a cabo por
el centro para este caso.
Se trata de una situación de acoso escolar de tipo activo que sufre una niña de 11 años, la cual
es rechazada por una amplia mayoría de la clase (21 alumnos sobre 28). Existen
numerosos testigos que han presenciado situaciones de acoso hacia su compañera.
Son conscientes de la situación, pero manifiestan que se trata de una niña
inquieta e inestable emocionalmente. Por otra parte, la niña acosada manifiesta
que no tiene amigos y que lleva bastante tiempo viviendo esta situación. Por
tanto y ante estas premisas, se realiza un plan de intervención por parte del
centro.
Ese plan de intervención será diferente para cada tipo y
contexto escolar donde se produzca esta situación de acoso. Por ello, hay que
precisar las características y el
contexto del centro.
El centro escolar donde se da este caso de acoso es de
titularidad pública y de línea dos. Se sitúa en un municipio de la zona sur de
la Comunidad de Madrid con un nivel
económico y sociocultural medio-bajo. Destacar que la mayoría de los alumnos/as
del centro tiene su origen en el extranjero, sobre todo de África y América del
Sur. El colegio participa en el programa bilingüe y la jornada es intensiva.
En cuanto a los recursos Humanos, el centro cuenta con una
media de 400 alumnos/as cada año repartidos entre la etapa de Infantil y Primaria.
El profesorado cuenta con especialistas de Primaria, Música, Inglés-bilingüe,
Religión, Educación Física y profesores de Pedagogía terapéutica y de audición
de Lenguaje. Destacar que la labor de todos estos profesionales es muy
importante especialmente con los alumnos con necesidades educativas especiales
(25 alumnos/as).
Por otra parte, los recursos materiales con los que cuenta
el centro están a disposición de toda la comunidad educativa, como son las
propias aulas para cada grupo, biblioteca, sala de audiciones y teatro, sala de
psicomotricidad, comedor escolar, sala de informática, aula de inglés. Fuera
del edificio principal, centro dispone de diversos patios (uno de ellos con
arenero), recreaciones (columpio), pistas deportivas (balonmano, baloncesto,
voleibol), un gimnasio cubierto y un pequeño huerto.
Además de situar el caso en un contexto específico de
centro, es muy importante saber cómo el centro contempla y organiza la
convivencia en el mismo. Para ello, desarrollaremos varios puntos del Plan
de Convivencia del Centro.
Dicho plan contempla que en los casos que se produzcan
premisas como las que hemos citado al inicio, se debe iniciar un protocolo de
intervención que consiste en contactar en primer lugar con el equipo directivo
y el equipo de orientación del centro. Posteriormente, deberá de ser informada
la comisión de convivencia y el claustro de profesores para llevar a cabo las
medidas correspondientes.
Dentro del plan de convivencia del centro, destacan
una serie de puntos a tener en cuenta:
-Actividades que
fomentan un buen clima de convivencia en el centro.
-Actuaciones que
fomenten la resolución pacífica de los posibles conflictos, haciendo hincapié
en la prevención de la violencia racista y de posibles problemáticas
relacionadas con la violencia de género y la homofobia. Fomentándose la
igualdad y la no-discriminación. Dentro de este apartado es de vital
importancia la inestimable función de los alumnos ayudantes.
-Normas de
convivencia, de obligado cumplimiento para toda la comunidad educativa.
- Medidas correctoras y sancionadoras aplicables en caso de incumplimiento o si la situación lo requiere oportuno.
- Medidas correctoras y sancionadoras aplicables en caso de incumplimiento o si la situación lo requiere oportuno.
El plan de convivencia será revisado y actualizado anualmente al
igual que el Reglamento
de Régimen Interior.
En el plan de Acción
tutorial se muestran de modo más específico las actividades y
programas del plan de convivencia.
En la carta de convivencia del centro se vislumbra de modo muy
claro el espíritu igualitario del mismo. He aquí algunas de sus premisas:
a) Tolerancia y
respeto mutuo entre todos. Respeto de la interculturalidad.
b) Fomento constante de valores como solidaridad,
cooperación, respeto e igualdad.
c) Búsqueda del desarrollo de la personalidad del
alumnado y la adquisición de conocimientos, así como el necesario equilibrio
entre ambos objetivos.
d) Establecer un clima donde el gusto por el
aprendizaje sea compatible con el esfuerzo necesario y donde el alumnado
comprenda que sus límites están situados en el respeto a los demás.
e) Que el proceso educativo pretende la
búsqueda de la identidad propia de cada individuo, y que ésta debe ser a
su vez exponente de una diversidad enriquecedora.
f) Identidad, respecto al propio sexo, con respeto
absoluto a los demás , pues concebimos una sociedad en la que mujeres y
hombres tengan los mismos derechos, obligaciones y posibilidades, y una
escuela donde la realidad de la no
discriminación, se convierta en una experiencia
vivida.
g) Identidad, como miembros de una sociedad que
conoce y valora sus raíces, pero que se proyecta hacia el futuro, integrándose
en una dimensión más amplia, que nos haga sentir que todos formamos parte de un
mundo en el que todos debemos ser iguales y solidarios.
Todas estas premisas se trabajan de modo flexible y
siempre dejando una puerta abierta a la innovación.
Teniendo en cuenta los planes del centro citados
anteriormente, las características y contexto del centro y la información
recogida sobre el caso de acoso, se realizará una intervención acorde con los
principios del centro y el caso el sí.
Primeramente, la intervención
con la alumna consistirá en una entrevista con el fin de recopilar nueva
información, ya que se había elaborado un autoinforme con anterioridad.
También sería conveniente
mantener una tutoría con los
familiares de la víctima para informarles de la situación y de
las medidas que se van a llevar a cabo para evitar que siga existiendo acoso.
También sería oportuno conocer el punto de vista de la familia y los nuevos
datos que nos pueda proporcionar. Respecto a la alumna, el tutor con la ayuda
del equipo de orientación, deberá poner en marcha un programa de mejora emocional para
que la alumna aprenda a controlar sus emociones y sus impulsos así como mejorar
sus habilidades sociales. En lo referente a la distribución de la clase, situaremos a la alumna
en una posición cercana a dos de los posibles alumnos prosociales (de los cuales hablaremos unas líneas
más abajo) y cercana al compañero de mesa con el que se siente bien, con el fin
de que esté tranquila durante las clases y nadie la moleste.
Por otro lado, nos centramos en la intervención con el grupo de clase. Realizaremos sesiones de tutoría donde
hablaremos abiertamente del asunto y realizaremos debates y dinámicas de grupo
para mejorar las relaciones dentro de la clase.
Un buen modo de frenar la
situación de acoso es la ayuda
entre iguales. La ayuda entre iguales rompe las dinámicas de aislamiento social de la víctima y reestructura el
grupo de clase. Con este motivo y con el beneplácito del equipo
directivo, claustro y consejo escolar introduciremos en la clase un programa de
ayuda entre iguales en el que serán seleccionados como ayudantes algunos de los
alumnos con perfil prosocial de la clase (siempre y cuando quieran serlo
voluntariamente).
El tutor con la ayuda del
orientador debe encargarse primero de hablar con los alumnos seleccionados
e informarles de sus funciones, proporcionándoles un cierto grado de
formación antes de comenzar con el programa (ayudarles a identificar problemas,
generar propuestas y evaluarlas, escoger las mejores soluciones, tomar
acuerdos, planificar y decidir un seguimiento).Todo esto siempre contará con la
supervisión y ayuda del propio tutor. Algunas de las funciones de los ayudantes
dentro de la clase serían las de ejercer como mediadores e intermediarios en
los conflictos, brindar su apoyo a alumnos tristes o decaídos, ayudar a
compañeros cuando alguien les falte al respeto y que necesiten ser escuchados
con total confidencialidad.
Hablando en términos más generales,
si quiere implementarse un equipo de alumnos ayudantes a nivel de centro, será
el profesor impulsor del proyecto el que informe al resto del claustro y al
equipo directivo. Las familias deben ser informadas sobre el proyecto y los
numerosos beneficios que reporta.
En el centro se llevará a cabo una
campaña publicitaria para despertar el interés de los alumnos y una vez
constituida la comisión de alumnos ayudantes previamente formados, estos
pasaran por las aulas dando charlas para informar detalladamente de la puesta
en marcha del programa. Para facilitar que el resto de alumnos del centro
reconozcan a “los alumnos amigos” podría colocarse un cartel informativo con la
foto y nombre de los mismos en espacios comunes como pueden ser los pasillos o
el hall. Es muy conveniente por otro lado que estos alumnos tuvieran un espacio
o aula donde pudieran reunirse o pudieran dirigirse los alumnos con problemas
para comunicarse con ellos.
Cualquier posible víctima de
acoso podría solicitarles su ayuda a través de varias vías: personalmente
o por escrito a través de un buzón habilitado para tal fin o incluso por correo
electrónico. La información siempre sería tratada de modo confidencial.
A
continuación, se realiza una intervención
a nivel familiar. Sería de vital importancia mantener tutorías con las familias de los presuntos
acosadores e informarles de lo que está ocurriendo en la
clase. Es muy importante que las familias puedan involucrarse y frenar este
tipo de conductas agresivas desde casa.
Con los acosadores y contando nuevamente con la ayuda del equipo
de orientación, sería necesario llevar a cabo un programa de rehabilitación de aspectos
emocionales, con el fin de que estos desarrollen su empatía, se
conozcan mejor así mismos y aprendan a desarrollar las habilidades sociales y
estrategias alternativas a la agresión verbal o física. Tampoco hay que olvidar
que si es necesario, habría que tomar las medidas sancionadoras oportunas
contempladas en el reglamento
de régimen interno.
Tal y como se ha mencionado anteriormente aparte de las
entrevistas mantenidas para recabar información e impresiones, las familias
deberán ser informadas de aquellos
proyectos que se lleven a cabo en el centro para prevenir y combatir los
conflictos entre iguales.
También se ofertará un taller mensual de escuela para padres.
Dentro de estos proyectos, el
centro realiza dos de ellos que tienen como objetivos principales la mejora de
la convivencia. Estos proyectos son “Jugamos juntos en el patio” y MUS-E:
“Jugamos juntos en el patio”
Durante este curso se ha empezado
a implementar un programa de juegos en el recreo, con la función de recuperar
algunos juegos tradicionales y fomentar la integración y cooperación de todos
los alumnos, teniendo en cuenta por otro lado el elevado número de alumnos con
necesidades educativas especiales.
El proyecto fue propuesto por el
profesor de educación terapéutica con la ayuda de los especialistas
de Educación Física y avalado por todo el claustro de profesores.
Durante la hora del recreo habrá
una zona específica donde se llevarán a cabo estos juegos. El profesor que esté
destinado ese día a esa zona de recreo será el encargado de supervisar los
juegos y actividades y el correcto cumplimiento de las mismas. Para ayudarle en
esta labor contará con dos alumnos ayudantes de sexto que también se encargarán
de controlar estas actividades y velar por el respeto entre todos los
participantes y por el respeto hacia los materiales empleados.
Hay establecido un turno para que
los diferentes grupos de alumnos disfruten de estos juegos en días diferentes
de la semana. Los alumnos ayudantes serán los encargados de sacar y recoger los
materiales de los mismos.
“Proyecto MUS-E”
A nivel general de centro, se
está llevando a cabo el proyecto MUS-E en
todos los niveles de primaria. A partir del próximo curso comenzará a introducirse
también este programa en los cursos de educación infantil.
El objetivo de este innovador
programa es el de lograr la integración educativa y social a través de las
artes. Gracias a las artes las actitudes insolidarias se transforman en
respeto, los conflictos y las diferencias en diálogo, ayudando al encuentro y
la inclusión.
El programa se lleva a cabo
partiendo de un trabajo
colaborativo y coordinado entre los profesores, los artistas del
proyecto, el coordinador del programa y el equipo directivo del centro.
El trabajo se realiza de modo
quincenal (una sesión por grupo) a través de talleres sobre las diferentes
disciplinas artísticas (en concreto este año hemos elegido la disciplina de la
fotografía) impartidos por especialistas con una gran formación artística y
experiencia pedagógica.
Con este programa se hace
hincapié en la importancia del diálogo y la interacción entre las diferentes
culturas así como desarrollo de la creatividad y la imaginación. Además ayuda a
reforzar la autoestima del alumnado, facilita la canalización de sus emociones
y por otro lado sirven para que mejoren su visión del entorno escolar y
dispongan de los recursos necesarios para incorporarse a la vida social activa
con plenos derechos.